Descripción
Una vida saludable es posible en la medida que obtengamos el hábito de comunión con el Señor Jesús antes de despuntar el día; en la comunión lo adoramos y alabamos, siendo suministrados con Su vida para servirle. Dios no está satisfecho con tener diez o cien obreros o ministros especiales que laboren en Su obra. Él espera que todos sus hijos se levanten temprano a fin de recibir Sus riquezas y Su Gracia.

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