Descripción
El Dios de la Gloria se le apareció a Abraham varias veces y habló con Él, dándole la oportunidad de andar por fe, gradualmente, hasta convertirse en el padre de la fe, una referencia para todos los hijos de Dios.
El mismo Dios de la gloria que se le apareció a Abraham, cambiando su surte y el curso de su vida, también quiere aparecerse y producir en nosotros Su gloria. Esta maravillosa obra está ocurriendo, hoy, en la vida de aquel que busca a Dios de todo corazón, que se vuelve a Él y disfruta de Sus constantes apariciones.

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