Descripción
Los padres normalmente desean ver el crecimiento y el desarrollo de los hijos en todos los aspectos. Invierten en ellos todo lo que pueden e incluso lo que no pueden; tratan de proporcionarles la mejor educación, se sacrifican por ellos: pierden el sueño y a veces hasta dejan de comer. Todo eso para verlos crecer y madurar.
En el ámbito espiritual, Dios también invierte en nosotros, Sus hijos, porque Él desea que crezcamos y alcancemos la madurez. Él nos dio Su vida y está trabajando Su misma naturaleza en nosotros, pues desea que alcancemos la medida del varón perfecto, la estatura de la plenitud de Cristo, y lleguemos a ser vencedores.

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