Descripción
El tiempo de Dios es diferente del tiempo del hombre. Todo niño que crece sabiendo eso, tendrá mejores condiciones para desenvolver la virtud de la paciencia y de la sabiduría, ya que respetara la voluntad del Señor sobre todas las cosas. “El que guarda el mandamiento no experimentará el mal; y el corazón del sabio discierne el tiempo y el juicio” (Ec. 8:5).

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