Descripción
Después de haber caído en pecado, el hombre se volvió rebelde y comenzó a tener dificultad para hacer la voluntad de Dios y darle la primacía.
Por eso, aunque Juan el Baustista afirmó: “Es necesario que él crezca, pero que yo mengue”, esto no se hizo realidad en su vida.
¿Qué habrá impedido que Juan el Bautista siguiera a Cristo y Le permitiera gobernar su vida? ¿Acaso usted es diferente?
La lectura de este libro le hará descubrir qué necesita hacer para dar primacía a Cristo y tener acceso a las gotas de rocio, que son las bendiciones del cielo.
¡Lea y sea bendecido!
