Descripción
Desde los días de Abraham, Dios ha buscado hombres y mujeres que se dejen gobernar por Su palabra, a fin de restaurar Su dominio entre los pueblos.
La fe que agrada a Dios es la que oye, cree y obedece. Este fue el caso de Abraham, quien, al oír la voz divina, obedeció. Su historia revela el camino que cada hijo de Dios debe seguir: dejar atrás su pasado, seguir al Señor, tomar decisiones que lo acerquen más a Dios, entregarse a Él para crecer en vida y participar en
la edificación de la iglesia, mediante la cual Dios cumplirá Su propósito eterno: que Cristo sea la Cabeza sobre todas las cosas, tanto en el cielo como en la tierra.
Esta publicación es una invitación a regresar al principio: al Dios que habla y actúa a través de Su palabra.

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