Descripción
Las promesas de Dios son para todos, porque Él murió por todos y vino para que todos tengan vida y la tengan en abundancia (2 Co 5:15; Jn 10:10b). Si considera que es muy inmaduro espiritualmente, que está muy lejos de lo que su vida cristiana debería ser, y ha pensado en desistir de correr esta carrera por creer que esto no es para usted, está equivocado. El evangelio de Dios es para todos, ¡usted está incluido! Dios es longánimo para con nosotros y desea que procedamos al arrepentimiento y crezcamos espiritualmente. Si ha nacido de Dios, recibió la vida divina y eterna (Jn 1.13; 3:16). Si la vida de Dios que recibió por la regeneración es fortalecida y crece, podrá disfrutar de la promesa de Su vida hoy y recibir el galardón en el reino. Además, también podrá cooperar con Él y recobrar Su autoridad sobre la tierra.

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