Descripción
La Biblia dice que en el interior del hombre existe una lucha constante entre el Espíritu y la carne. La carne, el cuerpo corrompido, trasmutado, que sufrió una mutación genética por causa del pecado, produce enemistad, odio, celos, envidia… No obstante, al recibir a Jesucristo, por la fe, el hombre es “inseminado” con la vida divina, con el ADN divino, convirtiéndose en hijo de Dios, y desde ese momento comienza a operar un proceso metabólico en su ser, que cambia su destino.

Valoraciones
No hay valoraciones aún.