Descripción
Nuestra experiencia cristiana tiene dos aspectos: el de la vida y el de la obra. El crecimiento tiene que ver con el aspecto de la vida, pero eso no excluye las experiencias en la obra, en los servicios, es decir, necesitamos negociar nuestros talentos (Mt 25:16). Si un joven es informado que en el plazo de un año asumirá el cargo de director de una gran empresa, ¿cómo pasará ese año? ¿Actuará de la misma manera como actuaba antes o buscará preparase? El Señor nos mostró que, de la misma manera, nosotros necesitamos prepararnos para Su venida.

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