Descripción
La experiencia de la regeneración necesita permanecer fresca en nuestro vivir. Si consideramos el nuevo nacimiento como un hecho olvidado en el pasado, nuestro presente, nuestro hoy será viejo. El nuevo nacimiento es un suceso que solo tiene un inicio, pero no fin, porque es espiritual, divino y eterno. Por tanto, cada vez que vivamos por la vida de Dios que entró en nosotros es como si estuviésemos sacando aguas de las fuentes de la salvación, y el frescor de la vida se manifestará en nosotros diariamente, en todo lo que hacemos.

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